domingo, 20 de noviembre de 2011

Aspen: glamour...con alma de pueblo

(Publicado el 20/11/2011)

ASPEN.- Ideal. Como irreal. Casi perfecto. Este lugar combina una serie de adjetivos similares que hablan de un lugar donde todos los factores hacen de la estada una desconexión sideral de la vida cotidiana: excelentes y organizadas pistas de esquí y snowboard, hotelería para todos los gustos, gastronomía variada y actividades culturales durante todo el día.

No es la experiencia del viajero la que mejor describe este lugar al que suelen referirse como uno de los centros de esquí más importantes del mundo. Quienes aquí viven demuestran a través de sus palabras e historias por qué este pequeño pueblo de Colorado, Estados Unidos, es visitado por millones de personas cada año.

Del surf al snowboard

Marcos trabaja hace doce años en Aspen. Nacido en un pueblo del sur de Brasil, dedicó gran parte de su vida al surf en las costas de América latina. "Mis amigos miraron algo de esquí, me convencieron de probar en la nieve y de un día para el otro me convertí en instructor", cuenta Marcos, en un fluido español.

Aquí vive junto a sus dos hijas y su esposa, durante seis meses. El resto del año lo pasa en Brasil. "Tenemos muchas posibilidades de trabajo por los idiomas que dominamos, y porque vienen muchos turistas de países donde se habla castellano o portugués -agrega-. Este lugar es un ícono de la industria del esquí, sin duda uno de los mejores destinos, y la infraestructura y la organización son muy superiores a las otros lugares", describe.

Marcos destaca a Snowmass como la montaña más importante de las cuatro que se encuentran en Aspen. Dice que ofrece diversión para la familia entera. Respecto del pueblo, el instructor puntualiza: "Es como una burbuja que está lejana de la realidad. Sin duda, si venís acá para un invierno te quedás para el verano".

Una pareja en la nieve

Alex tiene 28 años. Desde los 23 llega todas las temporadas de invierno a lo que define como "un lugar alucinante". Acá conoció a su pareja, una argentina instructora de esquí, con la que convive hace cinco años.

"Al que le gusta la nieve, en Aspen encuentra lo mejor: mucha, en polvo, muy seca, de buena calidad -asegura-. Hay una gran variedad de pistas entre las cuatro montañas y el servicio es excelente: los precios son accesibles, prácticamente cuesta lo mismo que esquíar en la Argentina; los restaurantes en la montaña son baratos y los equipos que se alquilan son de buena calidad."

Alex vive junto a centenares de empleados de los centros de esquí. La gran mayoría son de países extranjeros. "Es muy cómodo", asegura, aunque también reconoce que luego de la crisis recortaron algunos beneficios que solían tener.

Hernán es también instructor. Argentino, trabajó durante diez años en Europa, hasta que se cansó y quiso hacer un viaje despedida. Eligió esta ciudad como último destino. Eso pasó en 2003. Desde entonces viene todas las temporadas para enseñar en las pistas. "Tengo una conexión tan grande que participo en el equipo de demostraciones de la ciudad y hemos salido campeones en varios torneos -relata-. Es un pueblo muy especial, la gente tiene la mejor onda, donde todos se conocen. El primer año me quedé muy sorprendido con la dinámica, queda todo cerca. Y como el pueblo está al pie de las pistas tenés la misma distancia para ir al súper que para ir a esquiar."

Este argentino que trabajó en diversas pistas del mundo destaca no sólo la calidad de la nieve en Aspen, sino también el pisado de las pistas y la preparación de las montañas. También la posibilidad de divertirse fuera de pista, y el glamour en los lugares sociales y los paisajes increíbles.

Agustina tiene 21 años. Quería hacer una experiencia de Work and Travel (trabajar y viajar) y eligió esta ciudad como el lugar ideal. "Es una experiencia única, que vale la pena realizar. Aspen tiene mucha vida social y eso suma a la hora de pasarla bien", relata la joven, que vive con otras siete chicas que conoció durante el viaje. "Acá puedo hacer lo que me gusta, que es esquiar. Otros utilizan estas experiencias para practicar idiomas, ganar plata y conocer gente", dice.

Pueblo previsible

Similar a la experiencia de Agustina es la que contó Agustín, un porteño que hace dos temporadas viene a trabajar a Aspen. "Al comienzo es medio raro, porque no conocés a nadie. El primer contacto con los norteamericanos era distante. Pero con el tiempo descubrís que no es así. Yo lo veo como un country: está bueno, es un muy lindo lugar."

Agustín no deja de sorprenderse por los hábitos del lugar, como la puntualidad en todos los aspectos, desde el transporte hasta la hora de cierre de los bares. "Es un pueblo previsible y eso lo hace especial -continúa-. Trabajamos como en cualquier otro lugar. Los que tienen mucha plata son turistas o personas famosas que vienen solamente a esquiar y relajarse."

Brandon tiene 27 años. Nació en Denver, pero desde 1996 vive en Aspen. Si hay algo que le gusta a este joven estadounidense son los deportes: snowboard, escalada, pesca, bicicleta por la montaña, rafting y caza son algunas de las preferencias.

"Me gusta mucho este lugar. Trabajo como bombero voluntario y paramédico. De esa manera puedo vivir y disfrutar de este increíble pueblo", relata Brandon al tiempo que no deja pasar la ocasión para explicar: "Todo el mundo tiene un lugar aquí y por eso Aspen mantiene la sinceridad de un pueblo pequeño, y no de un centro turístico exclusivo".

Brandon comenta que la comunidad local es muy unida: "Acá todos se cuidan entre sí y no importa el dinero. Uno puede estar sentado en un bar, como si nada, compartiendo un trago con un multimillonario".

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